CANNES 2016: Xavier Dolan recibe abucheos

 
 
 
Después de 12 años de ausencia, un escritor famoso regresa a su pueblo natal para reencontrarse con su familia. Su madre (Nathalie Baye), sus dos hermanos (Lea Seydoux y Vincent Cassel) y la cuñada del primogénito (Marion Cotillard) desconocen el motivo de la visita furtiva de Louis (Gaspar Ulliel).

 
Sin embargo, el protagonista les ha preparado una amarga sorpresa: ha decidido romper su silencio y regresar a la casa de la que huyó para anunciar su enfermedad terminal. Con esta adaptación cinematográfica de la obra teatral homónima de Jean-Luc Lagarce, Xavier Dolan exhibe la faceta más nihilista de su carrera.
 
 
El enfant terrible canadiense, especialista en la dirección de claustrofóbicos dramas domésticos, retoma el tema de la aceptación de la muerte que ya expuso notablemente en “Tom at the Farm” (2010). Así, si en esa película Dolan enfocaba dicha cuestión desde la dimensión del luto –es decir, después del acontecimiento–, aquí el autor detalla el suceso opuesto, introduciéndose en la mente de aquel que no sólo se enfrenta a la certeza del advenimiento de su propio fallecimiento, sino que también debe comunicarlo, por primera vez, a sus seres queridos.
 
 
La trama del film se construye a partir de una sucesión de escenas en las que los personajes se reúnen para insultarse, gritarse u ofenderse mutuamente. De este modo, la hostilidad y los anecdóticos ajustes de cuentas que comparten los familiares prologan el anuncio de la noticia. Al ser el único que conoce el secreto, el espectador termina por compartir la ansiedad del protagonista. Así, entre gritos y lamentos, Dolan consigue su propósito: que el público de It’s Only the End of the World devenga un martirio parecido al viacrucis que Louis padece en silencio.
Por otro lado, es necesario señalar que la adaptación del texto original de Lagarce era uno de los mayores retos del proyecto. Dolan ha resuelto el desafío con maestría, siendo fiel a la estructura de los monólogos en verso que resalta el sinsentido del argumento en la fuente primaria. Sin alcanzar un resultado superior a “Laurence Anyways” o “Mommy”, “It’s Only the End of the World” resulta otra de sus obras de maduración, donde las escenas pop con banda sonora de Grimes o el “Dragostea Din Tei” de O-Zone pueden convivir con reflexiones sobre cuestiones de mayor trascendencia, como la muerte.
 

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