Tango / Lobo Films / Topic Studios Actores: Olivia Colman, Alexander Skarsgård, Peter Dinklage, Elizabeth Debicki, Marli Siu, Nabhaan Rizwan Musicalización: Anna Meredith Fotografía: Lol Crowley Productores: Ed Sinclair, Tom Carver, Justin Lothrop, Brad Zimmerman, Lia Buman, Ryan Heller, Olivia Colman, Brent Stiefel, David Michod, Tim Headington, Michael Bloom, Andrea Cornwell, Oliver Kassman Duración: 105 Minutos Guion: Eleanor Wilson, Alex Huston Fischer Dirección: Eleanor Wilson, Alex Huston Fischer
Pescadora (La Ganadora del Oscar Olivia Colman) vivía sola en el bosque. Cada mañana sale a pescar cercano y vende el pescado en el pueblo cercano. A pesar de ser de mediana edad, no tiene marido y nunca ha tenido uno, a diferencia de prácticamente cualquier otro aldeano adulto. Un día, cansada de las burlas y bromas de los aldeanos, se dirige al taller del único que la trata con amabilidad: el Cestador (Peter Dinklage). Ella le pide algo extraño: quiere que le construya un marido de mimbre. En lugar de reaccionar con desdén, el cestador se siente intrigado por el desafío. Y a través de la magia inexplicable que solo se encuentra en historias fantásticas como esta, logra construir a un hombre vivo completamente de mimbre. Este Marido de Mimbre (Alexander Skarsgård) conoce por primera vez a la Pescadora en la iglesia, vestido con sus mejores trajes matrimoniales. La ceremonia de su boda es rápida y tierna, y queda claro de inmediato que la pareja inesperada es perfecta el uno para el otro. La Pescadora y su Marido de Mimbre encajan rápidamente en un ritmo armonioso diario. Pasa los días arreglando la casa y atendiendo las tareas, y por la noche mantienen relaciones sexuales. Pero los aldeanos son escépticos con el Marido de Mimbre, y no pasa mucho tiempo antes de que los entrometidos vecinos de la Pescadora supongan una amenaza para su feliz vida matrimonial.
Uno de los mayores aciertos de “Wicker” (2026) es su combinación de comedia irreverente, romance y cuento fantástico, una mezcla que le permite desarrollar una personalidad muy particular dentro del cine contemporáneo. Los directores Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson construyen un universo deliberadamente excéntrico, donde el humor sexual, los diálogos descarados y las costumbres absurdas de una pequeña comunidad conviven con una reflexión sobre los prejuicios sociales. La película utiliza su tono provocador para cuestionar las convenciones del matrimonio, las expectativas impuestas a las mujeres y la facilidad con la que la sociedad convierte las diferencias en motivos de rechazo. Esta combinación de sátira y sensibilidad evita que la propuesta sea únicamente una comedia disparatada y le proporciona una dimensión temática más profunda.
Las interpretaciones de Olivia Colman y Alexander Skarsgård constituyen el corazón emocional de la película. Colman demuestra una vez más su extraordinaria versatilidad al combinar humor físico, espontaneidad y una vulnerabilidad que vuelve entrañable a su personaje. Su capacidad para pasar de situaciones ridículas a momentos de auténtica sensibilidad permite que la comedia conserve una base emocional convincente. Skarsgård, por su parte, sorprende al transmitir ternura, inocencia y expresividad a través de un personaje cuyo aspecto podría haberlo reducido a un simple chiste visual. La química entre ambos actores contribuye a construir una relación inesperadamente conmovedora, mientras que Elizabeth Debicki destaca por su interpretación maliciosa y teatral. Peter Dinklage también aporta personalidad y calidez, completando un reparto que entiende perfectamente el tono excéntrico de la película.
En el apartado técnico, el filme sobresale por el extraordinario trabajo de maquillaje y efectos prácticos que da vida a su peculiar protagonista. La elaboración artesanal del personaje demuestra una atención al detalle excepcional, desde la textura de las fibras hasta los pequeños movimientos que permiten transmitir emociones a través de una apariencia inusual. La fotografía de Lol Crawley, el diseño de producción y el vestuario contribuyen a crear un universo que parece extraído de un cuento de hadas tradicional, aunque reinterpretado desde una perspectiva adulta, provocadora y contemporánea. También destaca la manera en que la película combina sus elementos visuales con una reflexión sobre los celos, la envidia y la intolerancia. Detrás de sus bromas atrevidas existe una fábula sobre la importancia de la honestidad, el respeto y la aceptación, que termina ofreciendo una mirada cálida y humana sobre las relaciones.
El principal inconveniente de “Wicker” (2026) es que su argumento resulta más previsible de lo que su premisa original podría sugerir. Aunque la película encuentra formas ingeniosas de desarrollar su universo fantástico, la evolución general de los acontecimientos sigue patrones reconocibles del cuento moral y de la comedia romántica. Algunas bromas sexuales y situaciones absurdas se repiten hasta perder parte de su efecto, mientras que determinadas subtramas y personajes secundarios parecen incorporados principalmente para prolongar una historia que quizá habría funcionado mejor con mayor concisión. La película conserva su encanto gracias a las interpretaciones y al humor, pero no siempre consigue que sus ideas evolucionen al mismo ritmo que sus situaciones cómicas.
Otro aspecto cuestionable es que la película no profundiza suficientemente en algunos de sus personajes ni en las consecuencias emocionales de los conflictos que plantea. La historia dedica una parte considerable de su atención a satirizar las actitudes de la comunidad, pero en determinados momentos deja en segundo plano la intimidad de la relación que constituye su principal atractivo.
Esto provoca que algunos cambios emocionales se perciban apresurados y que el desenlace pierda parte de la fuerza que había construido previamente. Aunque la película conserva una identidad visual muy marcada y un sentido del humor singular, su desarrollo narrativo no siempre está a la altura de sus posibilidades.
En definitiva, “Wicker” (2026) es una propuesta original y entretenida, pero su estructura convencional y su tendencia a prolongar ciertos chistes impiden que alcance toda la profundidad emocional que prometía.
CALIFICACIÓN PARA “WICKER” (2026): BUENA Y MEDIA
Nominaciones para la Estatuilla Dorada: maquillaje, vestuario
X: @wickermovie

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