El director Amat Escalante ha provocado
este lunes un fuerte debate en Venecia con “The Untamed” (2016), una película perturbadora e incómoda en la
que mezcla feminismo, homofobia o machismo con terror en un proyecto con el que
él quería huir de la "la horrible situación" de su México natal.
"Tal vez está tan fuerte
la situación en la realidad que uno busca metáforas o respuestas por otros
lados. Yo siento que un poco de eso me sucedió, que la realidad misma supera la
ficción y uno ya no sabe ni adonde ir", explica el cineasta a Efe antes de
presentar su película, con la que compite por el León de Oro de la Mostra.
También es muy frustrante
lo que está sucediendo en México, asegura. "Con la muerte, con la
corrupción, con el presidente (Enrique) Peña Nieto, es tan horripilante
realmente, que el Gobierno desaparezca 43 estudiantes, por ejemplo, que cada
día matan a mujeres por todo el país y las encuentran. Todo eso es
horrible". Eso está generando un cansancio en la población pero también
entre los cineastas y los artistas, que se aproximan a la realidad desde otros
lados, "no con la cruda realidad, porque la realidad ya no está
funcionando".
Y eso es lo que ha hecho
Escalante con La región salvaje, una película que surge de lo que el
cineasta se encuentra en la vida, de lo que le conmueve: "la
injusticia que veo en mi país, en mi ciudad". De ahí saltó a la naturaleza
humana, que tiene cosas difíciles de entender y menos aún de justificar, y eso
es lo que retrata en un filme en el que los protagonistas se dejan seducir por
una criatura llena de tentáculos que produce placer y muerte a partes iguales.
Los protagonistas son
Alejandra (Ruth Ramos), su marido Ángel (Jesús Meza), su hermano Fabián (Eden
Villavicencio) y Verónica (Simone Bucio), una joven misteriosa y torturada que
les arrastrará hacia un mundo de dolor y placer dominado por esa criatura.
Una criatura que representa la
parte de los humanos que es impredecible y que es libre, sin fronteras, y que
surgió al no poder encontrar respuesta a situaciones que se producen a su
alrededor. "Me topé con algo que no podía realmente explicar y se fue
hacia esta criatura que viene más del cine que de cualquier otra parte".
El resultado es una película
con la que Escalante se ha acercado al terror, algo que buscaba desde hace
tiempo porque es su género favorito, pero con un estilo muy suyo, en realidad
"un experimento" que aún no sabes si es satisfactorio.
Es arriesgada, reconoce el
director de Heli -premio al mejor director en el Festival de Cannes
de 2013-, porque juega con los géneros y se sale del cine realista de sus tres
largometrajes anteriores. "Quise explorar otro lado del cine y de las
historias y de la gente también", asegura Escalante, que también dice que
busca dar respuesta ni explicaciones en sus películas. Lo que, reconoce, puede
ser difícil para el público. "Cuando no les da exactamente la respuesta,
entiendo que puede haber cierto rechazo".

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