Walt Disney Pictures Actores: Anne Hathaway, Meryl Streep, Stanley Tucci, Emily Blunt, Patrick Brammall, B.J. Novak, Simone Ashley, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Lucy Liu, Tracie Thoms, Tibor Feldman, Lady Gaga Musicalización: Theodore Shapiro Fotografía: Florian Ballhaus Productora: Wendy Finerman Duración: 119 Minutos Guion: Aline Brosh McKenna Dirección: David Frankel
20 años después... Andrea Sachs (La Ganadora del Oscar Anne Hathaway) está cepillándose los dientes antes de ir al trabajo. El icónico "Suddenly I See" de KT Tunstall ya no suena ahora; Andy se ha consolidado como periodista galardonada en un periódico exitoso de Nueva York. Justo antes de que gane un premio en un evento de la industria, Andy y toda su mesa de compañeros son despedidos por mensaje de texto. Adopta una postura en su discurso de aceptación, que capta la atención del CEO de Elias-Clarke, Irv Ravitz (Tibor Feldman). El conglomerado mediático está bajo críticas después de que Runway Magazine publicara un artículo positivo sobre una empresa de moda rápida que luego resultó producir su ropa en un taller clandestino, así que Ravitz contrata a Andy para hacer control de daños y hacer que la revista vuelva a ser respetable como su nuevo editor de reportajes. Aunque no le hace mucha gracia, acepta el trabajo, y no pasa mucho tiempo antes de que se golpee la cabeza contra la pared intentando averiguar cómo complacer a la siempre impredecible Miranda (La Ganadora del Oscar Meryl Streep). En el mundo editorial moderno, Runway ha tenido que pasar a lo digital, con artículos clickbait y presupuestos reducidos, y ni Miranda ni su siempre fiable mano derecha, Nigel (El Nominado al Oscar Stanley Tucci), han logrado hacerlo de una manera que capture la elegancia del legado de la revista. Si Andy no puede ayudarles a volver a ganarse el favor de anunciantes como la antigua compañera de trabajo de Andy, Emily Charlton (La Nominada al Oscar Emily Blunt), entonces el hijo de Ravitz (BJ Novak), un hombre 100% tecnológico, podría acabar con todos ellos.
Historia de la cultura pop se escribió cuando la extinta 20th Century Fox apostó por adaptar la novela de Lauren Weisberger sobre su paso como asistente bajo el mando de la Reina de Hielo Anna Wintour en Vogue. La Música, el vestuario, los personajes y claro, la presentación de Miranda Priestly el primer filme se convirtió instantáneamente en un clásico de culto para los amantes de la moda, los fans de las comedias románticas y por supuesto en el refugio emocional para los homosexuales.
Disney no dudo en autorizar esta secuela y nos pone de nueva cuenta en Nueva York pero la guionista Aline Brosh McKenna tiene un punto destacable en su argumento: no ofrecer nostalgia barata, sino fijar la atención hacia el mundo del periodismo en nuestros tiempos y las dificultades de los medios (en general) para mantenerse vivos en una época donde cualquiera puede ya grabarse (audio o vídeo), postear en X, Facebook e Instagram y convertirse en la nueva sensación mediática. Pero aún tenemos a esa Andy tratando de mantenerse integra/fiel a si misma, los años han pasado pero la madurez aun es incierta.
Y aquí viene el contraste, el argumento de Brosh McKenna tiene algo que decir, pero por momentos no da los golpes necesarios para ser tan mordaz e incisiva. Para quien se dedique a la noble profesión de brindar información el panorama se convierte en un espejo triste de observar, para los fans quizás sientan cierto desconcierto en que esta secuela no contenga momentos o frases tan icónicas para poderse grabar en Reels o en Tik Tok y replicarlos. La guionista va por camino seguro, tanto que me hace sentir que la misma estructura que da forma a su antecesora se repite.
Es que la secuela, como su nombre lo indica tiene que ser un paso adelante para los personajes; ya no necesitamos (o al menos para quien esto escribe) ver a Miranda en modo demoniaco como en 2006, ya sabemos y nos queda en claro cómo es ella y ahí es donde el guion tiene puntos a su favor e interés: ¿Como se encuentra Miranda y como la encontraremos nosotros tras tanto tiempo?, ¿Mas perversa o incluso más compasiva, quizá?, ¿Qué pasó con Andy y Emily?, etc.
El elenco está en estado de gracia absoluto: la Hathaway con ese rostro y ojos tan expresivos nos da cuenta de que Andy sigue siendo esa mujer con integridad, decisiva pero también que puede sentirse temerosa aún a lo que Miranda diga o haga, Streep aunque no cuente en esta ocasión con momentos que permitan más tridimensionalidad (como la escena del hotel donde llora por su divorcio) y parlamentos irónicos, hay algo que la pone en jaque y es ahí donde la actriz nos vuelve a cautivar. Tucci tiene un poco más que hacer (sobre todo en el tercio final) y Blunt vuelve a robarse escenas cada que Emily aparece.
El vestuario habla mucho de las personalidades de los personajes: los cortes estructurados y rígidos de Miranda, el urbanismo que se complementa con la figura de Andy en Nueva York, lo estilizado del porte y cargo de Emily y la clase y elegancia que siempre rodean a Nigel, he ahí la puesta en escena.
Aline Brosh McKenna necesitaba URGENTEMENTE tener a un co guionista o dos para que sus buenas ideas en “The Devil Wears Prada 2” (2026) se desarrollasen mejor o inclusive explotar en equilibrio la nostalgia con modernidad. Una secuela digna, divertida, camafeos que muchos adoraran; es como una mordedura de serpiente solo que esta no tiene veneno.
That´s All!
CALIFICACIÓN PARA DISNEY´S “THE DEVIL WEARS PRADA 2” (2026): BUENA Y MEDIA
Nominaciones para la Estatuilla Dorada: canción, diseño de vestuario
X: @20thCentury
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