REVIEW OFICIAL DE "Mother Mary" (2026)




A24 Actores:  Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer, Sian Clifford, Atheena Frizzell, FKA twigs Musicalización: Daniel Hart, Jack Antonoff, Charli xcx Fotografía: Andrew Droz Palermo, Rina Yang Productores: Toby Halbrooks, Jeanie Igoe, Jonas Katzenstein, Maximilian Leo, Jonathan Saubach Duración: 112 Minutos Guion:  David Lowery Dirección: David Lowery


 




PREFACIO

 

 

El Brillo y la Fragilidad del Ícono POP

 

¿Qué es una Diva?

 

Una estrella del POP no nace, se construye en la intersección de la vulnerabilidad humana y la ambición divina.  No es solo alguien que canta o actúa; es alguien que sobrevive al escrutinio público y lo transforma en arte.

 

¿Cómo se forma?

 

Su génesis requiere tres elementos:

 

1. - El Talento Disruptivo: Una habilidad técnica que justifica su presencia en el escenario.

 

2.- La Narrativa de la Resiliencia: El público necesita verla caer y levantarse (el ciclo del fénix).

 

3.- La Armadura Estética: El vestuario, el maquillaje y la puesta en escena no son adornos, sino la protección necesaria para que el ser humano detrás de la estrella no sea consumido por la luz

 

 

 La Relación con los Fans: Un Pacto de Sangre y Purpurina

 

La conexión entre una estrella y su "fandom" es una de las relaciones más fructíferas y, a la vez, más frágiles de la cultura moderna

 

1. - La Fecundidad: Los fans le dan vida al ícono; son ellos quienes mantienen la relevancia del nombre en el algoritmo y quienes defienden su legado. Es una simbiosis donde la estrella ofrece una identidad y un refugio emocional, y los fans ofrecen una lealtad que roza lo religioso.

 

2. - La Fragilidad: Es un equilibrio precario. El fan exige que la estrella sea extraordinaria, pero también le cobra caro la "traición" de la evolución. La misma masa que hoy corona a una Diva, mañana puede exigir su sacrificio en el altar de la cultura de la cancelación si la estrella deja de ser el reflejo que ellos necesitan ver.

 

Ser una estrella POP es vivir en una vitrina de cristal: es el poder máximo de influir en millones, bajo la constante amenaza de que un solo paso en falso convierta el aplauso en silencio.

 

 

 

 

CUERPO

 

 

 

Hay música pulsando y las luces parpadean al unisonó, una figura emerge de las profundidades del escenario. Envuelta en una alta costura lujosa y ceñida, con un halo en la cabeza; es la figura icónica mundial de la música pop, Mother Mary (La Ganadora del Oscar Anne Hathaway), y en cuanto baja del escenario algo raro sucede. Ese dominio que mostró en el escenario se desvanece, revelando a una chica asustada e insegura. Mientras su estado mental se desmorona, escuchamos la voz de otra mujer, llamándola. Esta es la famosa diseñadora de moda Sam Anselm (Michaela Coel), que claramente está distraída mientras trabaja en las etapas finales de su última colección. Sam solía diseñar toda la ropa de la Mother Mary en su día, pero no han hablado desde una pelea hace años. Ahora, Sam siente cómo se reactiva el intenso vínculo que compartían como creativos, y no está segura de que le guste. Cuando la Madre María aparece en la sede de la finca de Sam en medio de una tormenta, queda claro que el enfrentamiento entre estos dos no será solo personal, sino espiritual. Mother Mary ha acudido a Sam por desesperación. Necesita un vestido que "se sienta como yo", dice, y Sam es la única persona que se le ocurre que pueda hacerlo. Sam está dispuesta a acceder, tanto porque ella misma ha estado en su propia crisis creativa últimamente como por el poder que le otorga sobre la Mother Mary. No está segura de cómo usará ese poder, pero tenerlo, después de todo lo que ha pasado, es suficiente para Sam.

 

David Lowery siempre asume riesgos y narrativas interesantes; esta vez se queda en el mundo de la música y las divas pop para contarnos una historia que gira en torno a la crisis existencial, la identidad, el fandom, las colaboraciones artísticas, etc., podría decirse que este filme se acerca a lo gótico, pero solo queda en un coqueteo.

 

Una introspección a la relación entre ambas mujeres creativas envuelta en una guerra psicológica que no nos permite apartar la mirada aunado a una selección musical escrita por Jack Antonoff y Charli XCX que bien haría colocar a la Hathaway como una verdadera estrella del pop y lanzar un álbum musical que haría temblar a Sabrina Carpenter, Taylor Swift y Dua Lipa. A pesar de sus críticas entre ellas, estas dos mujeres comparten un vínculo que trasciende el plano físico. Esa conexión impulsa la narrativa más allá de sus deseos y necesidades individuales y enriquece el argumento.

 

El misterio siempre nos acompaña como espectadores para saber el contexto de la trifulca y entender el malestar de Mother Mary. Esto gracias a la excelente relación en pantalla de Coel y la Hathaway. Coel le da ese misticismo, amargura y desdén a Sam, aunque acepta que no puede estar lejos de la cantante a pesar de las discusiones y traiciones entre ambas. Por supuesto que necesitamos saber si el dichoso vestido arreglará la situación. Primeros planos muestran la capacidad de expresión de la actriz que se matiza con sus parlamentos tan punzantes.

 

La Hathaway, con un 2026 bastante ocupado nos entrega una verdadera DIOSA DEL POP, con contrastes tanto en lo físico como en lo emocional devolviendo a la estrella al plano terrenal cuando necesita de la ayuda de su examiga; dice que va a buscar a Sam porque no tenía otro lugar a donde ir, pero Sam puede ver la verdad: se ha perdido y necesita la ayuda de la persona que no solo la conoce mejor, sino que la ayudó a crear la Mother Mary. La actriz interpreta esta dualidad, amando y odiando a Sam a la vez, necesitando su ayuda, pero temiendo lo que significa, con una profunda visión sobre la difícil situación de estrella pop.

 

 

 

COLOFÓN

 

 

David Lowery marca muy bien la línea entre admiradores y artista en “Mother Mary” (2026), tal vez muchos de sus planteamientos no se respondan fácilmente y muchas ideas resulten ejecutadas con efectividad mientras que otras terminen por ser surrealistas (evitemos el spoiler). No pensé que tendría que escribir esta frase tan ridícula y cursi lienta que se usó mucho por los defensores de “Hamnet” (2026) pero es que sí; el mensaje es el poder del arte para sanar y curar las heridas del pasado para poder resurgir y brillar de nuevo.

 

CALIFICACIÓN PARA “MOTHER MARY” (2026): BUENA Y MEDIA

 




X: @A24 



Comentarios