Animal de Luz Films, Producciones Año Bisiesto Actores: Víctor Prieto, Osvaldo Sánchez Musicalización: Andrea Balency-Béarn Fotografía: Ximena Amann Productores: Inna Payán, Luis Salinas, Diego Luna, Enrique Nava Duración: 93 Minutos Guion: David Pablos Dirección: David Pablos
PROEMIO
La masculinidad es una construcción sociocultural y psicológica que define lo que significa ser hombre, basada en atributos, conductas y roles. No depende de la biología, varía según la época y la sociedad, y se manifiesta en diferentes variantes. Comprender esta pluralidad de roles exige analizar cómo se distribuye el poder y las normas sociales.
Tipos de Masculinidad (Sociología y Género)
La socióloga Raewyn Connell categoriza las masculinidades en cuatro tipologías fundamentales:
Hegemónica: Es el modelo dominante que dicta que el hombre debe ser fuerte, proveedor, heterosexual, competitivo, autosuficiente y reprimir sus emociones. Legitima el patriarcado y la desigualdad, ubicando a la mujer y a otras masculinidades en posición de subordinación.
Cómplice: Son aquellos hombres que, aunque no cumplen al cien por ciento con los estrictos requisitos de la masculinidad hegemónica, se benefician del sistema patriarcal y apoyan o respaldan este modelo para mantener sus privilegios.
Subordinada: Incluye a los hombres que sufren dominación por parte de la masculinidad hegemónica, frecuentemente debido a características físicas, raciales o por desviarse de las normas tradicionales de género y orientación sexual (como los hombres homosexuales).
Marginada: Se refiere a hombres que son marginados dentro de la misma categoría dominante debido a factores estructurales como la clase social o la raza.
Nuevas Masculinidades y Alternativas
Masculinidades igualitarias / positivas: Modelos construidos sobre la base de la equidad, la corresponsabilidad en el hogar, la paternidad activa, el rechazo a la violencia y la validación de la vulnerabilidad y la inteligencia emocional.
Masculinidades disidentes: Rompen con el binarismo tradicional y exploran formas de ser hombre que no se rigen por la imposición de dominación.
CUERPO
Veneno (Victor Prieto) es un vagabundo errante que utiliza sus encuentros sexuales pagados con los camioneros locales como medio para pasar de largo. Tras un encuentro, encuentra a Muñeco (Osvaldo Sánchez), otro solitario que, a regañadientes, acepta que le acompañe en sus paradas. El mayor incentivo para que se una es por las drogas que lleva Veneno consigo y que Muñeco está convencido de que puede vender y quedarse con una parte. A medida que avanzan por los largos tramos de carreteras, crece la curiosidad mutua. No tarda mucho en que los dos acaban teniendo sexo. Muñeco presume de su heterosexualidad y afirma que esto no refleja su situación de cara al futuro. Sin embargo, su conexión empieza a encontrar un significado más profundo cuando Veneno revela que es de lo que realmente huye: un hombre de negocios que le persigue tras escapar de su fuerte control de explotación sexual. Su viaje trata de evadir una captura violenta, pero también les encuentra conectando a un nivel más significativo de lo que ambos habían anticipado inicialmente.
Una Road Movie Queer que muestra una perspectiva sórdida, lo bastante realista sobre esas historias de carretera, aquellos seres que abandonan sus hogares y sacrifican todo por largas jornadas laborales, exponiéndose a distintos peligros y encuentros dependiendo del contexto social de cada parada.
David Pablos cuestiona la masculinidad y sus conceptos arraigados, la percepción que se tiene y persiste sobre los gays, pero que una vez que se puedan estrechar lazos, las diferencias se difuminan y los cuestionamientos sobre la misma identidad aparecen.
Luz, sombras y mucho neón dominan los planos en el filme, las escenas de sexo explícito y de violencia son mostradas de manera surrealista con siluetas y humo alrededor. Los desnudos no solo muestran el acto en sí, además también comunican el cambio que Veneno y Muñeco están atravesando inclusive las marcas de una vida pasada arcada por tortura, dolor y cosificación.
Pablos se vale de actores no profesionales y eso le beneficia mucho. Víctor Prieto hace de Veneno un ser demasiado dañado, roto, urgido de escapar de la opresión; no tarda mucho en que empaticemos por su causa. Osvaldo Sánchez es un excelente compañero y dota de credibilidad la postura machista de Muñeco la cual se ira desmoronando conforme avance en el viaje.
COLOFÓN
Después de su estilizada, tele novelesca fallida “El Baile de los 41” (2020), Pablos llega para shockear con “En el Camino” (2026), pero no escapa de ciertos clichés propios del cine queer y eso termine por opacar su muy buen discurso social. Con una interpretación principal dominante en el centro, hay mucho que admirar y apreciar. A veces inmersión no necesariamente puede traducirse en audacia narrativa ni menos en una máquina de ternura.
CALIFICACIÓN PARA “EN EL CAMINO” (2026): EXCELENTE

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