Metro-Goldwyn-Mayer Actores: Anthony Ippolito, AnnaSophia Robb, Toby Kebbell, P.J. Byrne, Jay Duplass, Kiki Seto, Matt Dillon, Stephan James, Tracy Letts Musicalización: Dave Palmer Fotografía: Sean Porter Productores: Toby Emmerich, Christian Baha, Peter Farrelly, Paul Currie, Michele Weiss Duración: 127 Minutos Guion: Peter Gamble Dirección: Peter Farrelly
A principios de los años 70, el aspirante a actor Sylvester Stallone (Anthony Ippolito), que en ese momento se hace llamar Mike, quiere ser actor. Pero las cosas no funcionan y tiene que recurrir a aparecer en una película para adultos y dormir en la calle para sobrevivir. Sly es guapo y musculoso, así que se le encasilla y no se le toma en serio. Finalmente, su entonces novia y luego esposa Sasha (AnnaSophia Robb) le convence para que escriba algo para sí mismo. Una noche en el bar viendo a Muhammad Ali resistir a Chuck Wepner en una pelea desafiante inspira la historia de Rocky Balboa. Posteriormente, el argumento se centra en el intercambio entre Stallone y el productor ejecutivo Sandy Maddox (Tracy Letts), que se niega a permitir que el guionista protagonice su propia película. Esto no se ha hecho con éxito, recuerdan los aficionados al cine, desde Orson Welles. Es durante esa batalla de ingenio cuando se dice que Stallone pronunció la frase que da título a la película: "Yo interpreto a Rocky."
Uno de los mayores atractivos de “I Play Rocky” (2026) es la interpretación de Anthony Ippolito, quien consigue una sorprendente semejanza física y gestual con el Nominado al Oscar Sylvester Stallone, reproduciendo no solamente su particular acento y apariencia, sino también la determinación y la confianza que caracterizaron al actor durante aquella etapa de su carrera.
Su trabajo resulta especialmente convincente al transmitir la perseverancia de alguien que se niega a renunciar a sus aspiraciones, incluso cuando tiene que enfrentarse a importantes obstáculos profesionales y personales. Ippolito consigue que el espectador admire esa convicción y comprenda la dimensión del esfuerzo que implicó defender un proyecto en el que nadie parecía creer tanto como su propio creador.
Otro de los grandes aciertos de la producción es su aproximación al funcionamiento de Hollywood durante la década de los setenta. Peter Farrelly consigue recrear de manera entretenida las negociaciones entre productores, ejecutivos, sindicatos y cineastas, mostrando las dificultades que acompañan el proceso de convertir una idea cinematográfica en una película.
El guion de Peter Gamble encuentra sus mejores momentos precisamente en estas situaciones, especialmente cuando expone las contradicciones de una industria dominada por los intereses económicos y las decisiones de quienes controlan los proyectos. La participación de Tracy Letts como Sandy Maddox sobresale particularmente, gracias a una interpretación llena de ingenio, personalidad y sentido del humor. El Nominado al Oscar Matt Dillon y Jay Duplass también ofrecen actuaciones destacables que enriquecen las dinámicas entre los personajes.
Finalmente, la película consigue mantener un espíritu entrañable gracias a su combinación de humor, emoción y admiración por quienes se atreven a perseguir sus sueños. Su estructura dividida en tres actos favorece el desarrollo de los acontecimientos y permite comprender las distintas dificultades que acompañaron el nacimiento de una producción cinematográfica tan improbable.
Aunque el desenlace no alcanza la misma fuerza emocional de la película que homenajea, Farrelly consigue transmitir una reflexión bastante efectiva sobre la perseverancia, la creatividad y la importancia de creer en uno mismo. “I Play Rocky” (2026) no pretende reinventar las historias sobre Hollywood, pero sí recuerda por qué aquellas historias de superación continúan conectando con el público.
La principal debilidad dela película se encuentra en un guion irregular que, pese a contar con momentos de considerable ingenio y comicidad, no siempre consigue mantener la misma calidad. Peter Gamble introduce algunos diálogos y situaciones que parecen demasiado calculados para provocar risas o convertirse en momentos memorables, recurriendo a referencias y ocurrencias que resultan forzadas dentro de determinados contextos.
A pesar de su entretenimiento, sus buenas interpretaciones y su evidente cariño por la historia de Stallone, la producción carece de ese momento cinematográfico capaz de elevarla a una categoría superior.
CALIFICACIÓN PARA “I PLAY ROCKY” (2026): EXCELENTE
Nominaciones para la Estatuilla Dorada: actor (Anthony Ippolito), edición, sonido, Película
X: @iplayrockymovie

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