En las frías mesas de dinero de la distribución y los comités de votación de Los Ángeles, el prestigio no se puede maquilar con fórmulas predecibles.
Alejandro González Iñárritu, tras cuatro años de silencio desde “Bardo”, ha regresado a las salas de cine con una sátira de comedia negra que ha dejado a los analistas rascándose la cabeza. Con un reparto masivo comandado por el infatigable Tom Cruise en el papel del billonario Digger Rockwell, la cinta narra el colapso de un ególatra que sale en una odisea para rescatar a la humanidad de un cataclismo que, irónicamente, fue provocado por sus propios intereses corporativos.
Las coestrellas incluyen a Riz Ahmed, John Goodman y Jesse Plemons, estructurando un bloque que prometía el monopolio absoluto de la temporada de premios.
El sismo conceptual radica en que la crítica especializada de Hollywood no sabe cómo digerir la propuesta. Mientras analistas como Clayton Davis en Variety alaban el pulso indomable de Iñárritu como un visionario y aplauden la ingeniosa fotografía analógica del tres veces ganador del Óscar, Emmanuel Lubezki, la otra mitad del gremio ha destrozado la costura del guion.
Voces punzantes de la prensa como David Ehrlich (IndieWire) y e Matt Neglia han catalogado el libreto de "un desastre sin gracia", acusando a la producción de ser incapaz de cuajar un solo chiste efectivo en medio de un escenario del fin del mundo.
El único escudo de relaciones públicas indestructible ante este bache es la soberbia e impredecible actuación de Tom Cruise, quien ya suena con fuerza para la terna de Mejor Actor.
Para los cuarteles de Warner Bros. Discovery —que ya arrastran severos baches financieros este mes debido al estancamiento en la taquilla del Coyote frente al tsunami de Spider-Man—, que su gran carta de otoño reciba una tibia e inconclusa recepción crítica es una luz roja borderline alarmante.
Sin el cobijo del boca en boca del público general y con los pundits virtuales divididos en redes sociales, la campaña promocional tendrá que cavar profundamente si quiere salvar sus aspiraciones en las ternas principales de Mejor Película y director.
Iñárritu demostró que su cine jamás dejará indiferente al mercado; veremos si la Academia premia la audacia del autor o prefiere enterrar el proyecto antes de que comience el invierno.

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